Bogotá avanza decididamente hacia una movilidad sostenible con la incorporación de 269 nuevos buses 100% eléctricos a la flota troncal de Transmilenio. Esta iniciativa, denominada la "Fase VI - La Nueva Era", no solo moderniza el sistema, sino que refuerza corredores críticos como la Avenida 68, la Avenida Ciudad de Cali y la extensión de la NQS hacia Soacha.

Calidad y Tecnología de Vanguardia
Estos buses representan un salto tecnológico importante respecto a las tecnologías de combustión tradicionales. Su diseño se enfoca en ofrecer una experiencia de usuario superior, siendo vehículos notablemente más silenciosos y con niveles de vibración drásticamente reducidos, lo que se traduce en un viaje más suave y cómodo. Además, la flota incluye puertos USB para carga de dispositivos móviles, iluminación LED, pisos antideslizantes y espacios totalmente adaptados para personas con movilidad reducida, incluyendo sistemas de elevación funcionales.
En términos de seguridad, los buses están equipados con cámaras de monitoreo avanzado y sistemas de asistencia al conductor que ayudan a reducir puntos ciegos, aumentando la protección tanto de los pasajeros como de los peatones en las vías.

Rendimiento: Potencia, Velocidad y "Cilindraje"
Es fundamental aclarar un aspecto técnico clave: estos buses no poseen cilindraje, ya que al ser vehículos 100% eléctricos, carecen de motores de combustión interna, pistones o cilindros. En su lugar, utilizan motores eléctricos de alta eficiencia que entregan torque inmediato.
Potencia y Velocidad: Gracias al torque instantáneo de sus motores, los buses tienen una capacidad de aceleración más ágil que los modelos a diésel tradicionales. Su velocidad operativa máxima está configurada para cumplir con los estándares de seguridad y eficiencia de las troncales, manteniéndose alrededor de los 70 km/h.
Autonomía: Estos vehículos están diseñados para cubrir largas jornadas, con una autonomía que puede superar los 300 km por carga. Esto se potencia mediante sistemas de frenado regenerativo, los cuales transforman la energía cinética del frenado en electricidad que recarga las baterías, optimizando el consumo energético durante la congestión vehicular de la ciudad.
Carga: La gestión energética se realizará en los modernos patios de El Vínculo (Soacha) y Calle Sexta (Bogotá), los cuales cuentan con infraestructura de carga rápida para garantizar la disponibilidad continua de la flota durante las horas pico.
Impacto para Bogotá
La integración de esta flota no es solo un cambio de motor, es una mejora estructural para la calidad de vida en la capital. Se proyecta que, en 15 años de operación, se evitará la emisión de más de 353.760 toneladas de CO₂, contribuyendo directamente a la mejora de la calidad del aire.
Además, este proyecto incrementa la oferta del sistema en un 12%, añadiendo más de 50.000 cupos diarios y ayudando a reducir los tiempos de espera y de viaje, lo que permite una operación más confiable y sostenible en los corredores troncales más importantes de la ciudad.